ECOS DE “EL ANDA” (XII) - ¿La última salida del paso “José de Arimatea”?

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Publicada el 24/03/2021 a las 19:30
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Ya decía Tolkien que ni el más sabio de los sabios conoce el final de todos los caminos. En cada cruce, en cada decisión que se toma son muchos los futuros que se difuminan en la nada de lo que nunca fue. Pedro García, samaritano de túnica y de corazón, nos invita a reflexionar con prudencia y con justicia sobre el papel histórico que ha tenido en la Cofradía el paso “José de Arimatea”, que será sustituido después de casi tres décadas convocando a los hermanos en cada noche de Viernes Santo. 


 

Pedro García Hernández

 

Muy probablemente, la procesión de Viernes Santo por la noche de 2018 fue la última ocasión en la que se vio desfilar por las calles de Cieza el paso de “José de Arimatea”, de la Cofradía de La Samaritana. Como todos saben, está previsto que en la Semana Santa de 2022 se estrene el nuevo paso “Santo Entierro”, con Imágenes realizadas por el escultor ciezano Antonio Jesús Yuste y Trono del también ciezano José Javier Bernal. Aunque para llegar a este punto, que nos hace a todos muy felices, se tuvieron que tomar con anterioridad y durante muchos años decisiones valientes, no exentas de riesgo, que paso a enumerarles someramente para ofrecerles otra visión de lo que sucedió, de manera que puedan juzgar fielmente los hechos.

A finales de los años 80, la Cofradía de La Samaritana, como algunas otras entonces, pasó por muchas dificultades, no solo económicas y de falta de cofrades, sino también de falta de proyectos que ilusionaran a sus hermanos. Teniendo en cuenta todas estas premisas, a primeros de los años 90 los miembros de la junta directiva creyeron que la mejor manera de cambiar el sino de la propia Cofradía sería asumir el arriesgado proyecto de un paso para la procesión del Santo Entierro, en la que no participaba todavía; aunque muchos de sus anderos sí que desfilaban en la misma portando el “Yacente” y, posteriormente, la “Soledad”.

Así llega a Cieza en 1994 el grupo escultórico “José de Arimatea”, de Francisco Ortega, que en su primera procesión desfiló sobre el trono de “La Samaritana” (su trono no llegó hasta 1995, obra del mismo autor de las Imágenes), hecho que supuso toda una proeza para los anderos; no en vano, este trono es de los más pesados de nuestras procesiones. Los hermanos se conjuraron para terminar con éxito aquella primera salida, con muchos arrestos y alguna lágrima. Los espectadores que presenciamos la recogida del paso en la Casa de los Santos podemos afirmar que se respiraba un ambiente de unión, alegría y satisfacción. No sería demasiado atrevido por mi parte afirmar que este acontecimiento fue la semilla de lo que estaba por venir…

Como se ha podido constatar a lo largo de estos últimos treinta años, la llegada de “José de Arimatea” fue el inicio de un gran cambio de la Cofradía, un cambio para mejor. Enseguida se realizaron las nuevas túnicas de terciopelo y los nuevos báculos para los nazarenos, las nuevas túnicas de tergal para los anderos, la restauración de las imágenes del grupo titular, “La Samaritana”, y los cabezales de su trono, el nuevo paso infantil, etc. También se crearon las dos actividades que se vienen organizando desde 1996: el Acto de entrega de Títulos de Samaritano del Año y del Samaritano de Honor, y el Trofeo de fútbol Juvenil. Como es evidente, todos estos avances se consiguieron a base de mucho trabajo.

Sin embargo, como era de esperar teniendo en cuenta las trabas a las que se había enfrentado La Samaritana a lo largo de su existencia, a primeros de siglo la Cofradía se vio obligada a tomar una nueva decisión que podría ponerla en jaque.

 La Junta de Hermandades Pasionarias estaba planteando una remodelación de las procesiones en la que se incluía, entre otras, la eliminación de la salida del paso de “La Samaritana” en la Procesión del Penitente, el Viernes Santo por la mañana. La Cofradía, que por aquel entonces ya estaba pensando en cambiar el grupo de “José de Arimatea”, se vio obligada a decidir entre acometer dicha sustitución del paso para la procesión del Santo Entierro y perder una de sus salidas (con el consiguiente desencanto de sus hermanos), o iniciar un nuevo proyecto para la Procesión del Penitente, de la que llevaba formando parte desde el siglo XIX, y posponer el cambio de “José de Arimatea”. Obviamente, la Cofradía se decantó por la segunda opción. Así llegó a Cieza, en el año 2006, el paso de “La Lanzada” del escultor murciano José Antonio Hernández Navarro, con trono del ciezano Bonifacio Pérez de Yébenes. Además, se estrenaron los nuevos faroles guía, el guión, nuevos báculos para el Tercio Infantil, etc. Una vez más, los samaritanos decidieron apostar por su futuro con unión, trabajo y, mucha paciencia.

Tan pronto como fueron sufragados todos los proyectos llevados a cabo en el primer decenio de este siglo, la Cofradía inició los trámites para la contratación del nuevo paso para la definitiva sustitución, ahora sí, del grupo de “José de Arimatea”. Una vez más, con mucho trabajo, mucha unión y armonía cofrade; no en vano se trata de un proyecto muy ambicioso que requería de la implicación máxima de todos los cofrades. No albergo ninguna duda de que la llegada a la Semana Santa de Cieza del paso del “Santo Entierro” dará por buena la espera, y que los ciezanos sabrán apreciar no solo su valor artístico sino también sentimental; así como el sacrifico que suponen este tipo de obras para una asociación como la nuestra, sin ánimo de lucro, cuyo único fin es el de engrandecer la Semana Santa de su pueblo para el disfrute de todos.

Estoy seguro de que a un gran número de hermanos les hubiera gustado despedir al paso de “José de Arimatea” como se merece, en procesión. Con su arreglo floral (gracias a la familia Carrillo - Arteflor), con su ciprés meciéndose al ritmo acompasado de la banda de música, con las velas de los nazarenos marcando el camino al Sepulcro. Además, los anderos siempre disfrutan de esta procesión por encima de otras, quizás porque es Viernes Santo por la noche, tal vez porque saben que es el inicio del fin de la Semana Santa de ese año, o simplemente, porque son semanasanteros y disfrutan de nuestras procesiones con orgullo y pasión. Es posible que para muchos ciezanos no sea una gran obra, pero para los hermanos samaritanos su valor va mucho más allá de lo artístico, tiene más que ver con lo emocional. El proyecto “José de Arimatea” consiguió que la Cofradía se uniera, y se demostrara a sí misma que era capaz de asumir riesgos mayores, que, a su vez, se han ido convirtiendo en grandes logros, que hacen que hoy nos sintamos todos muy orgullosos de lo que significa ser SAMARITANO.

 

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