Procesión del Penitente (s. XVI)
Mañana de Viernes Santo

"Hasta la luz del Viernes Santo en la mañana. Lucen los pasos en ella como si salieran de nuevas. Y salen como de nuevo porque la luz del Viernes Santo en Cieza es también coma una flor que se abre lentamente. Y el aire. Y las calles. Y el paseo. (…) Esta riada de fervor que contiene el cordón que guarda las distancias va cubriendo el itinerario del corazón también con una cruz a cuestas como Jesús. No hay ojos para dar abasto a tanta vistosidad, al prado de flores que es cada trono, al caracoleo de los armaos, a la seriedad de los comisarios, al esplendor de la Magdalena".

Matías Sánchez-Carrasco Calabria
Pregón de la Semana Santa de Cieza 1984

Hoy convertida en un soberbio cortejo multitudinario y colorista, la Procesión del Penitente es una de las que se tiene constancia en tiempos más remotos (con otro nombre), acaso la fundacional de la Semana Santa ciezana. Trece cofradías concurren para relatar pormenorizadamente el camino de Cristo hasta el Calvario y su Crucifixión, en las que los nazarenos de algunas de ellas desfilan con cruces penitenciales e incluso descalzos, en rememoración del carácter penitencial originario de este desfile. Pese a esa antigüedad, se trata sin duda de la procesión cuya composición ha cambiado de forma más significativa en los últimos veinte años, en los que ha ido evolucionando desde lo que podía considerarse, en cierto sentido, una versión diurna de la Procesión General hasta la sustantividad y singularidad que actualmente tiene como relato episódico bellamente representado, en los que la cronología de los pasajes evangélicos representados se ajustan exactamente a lo acontecido en la mañana de aquel primer Viernes Santo en que el Redentor arrastró la Cruz hasta el Calvario en las afueras de Jerusalén.

Hora de salida: 9:30h (Casa-Museo de la Semana Santa, Casa-Museo de los Dormis o Basílica de Nuestra Señora de la Asunción, según Cofradías).
Hora de entrada: aproximadamente 15:00h (Casa-Museo de la Semana Santa, Casa-Museo de los Dormis o Basílica de Nuestra Señora de la Asunción, según Cofradías).
Itinerario: Cánovas del Castillo, Buitragos, San Sebastián, Esquina del Convento, Paseo (margen izquierdo), Salvador Seguí, Buen Suceso, Angostos, Tercia, Santo Cristo y/o Cánovas del Castillo, San Pedro y Plaza Mayor.
Orden de Procesión: estandarte de la Junta de Hermandades Pasionarias y los siguientes pasos: La Sentencia (Cofradía de San Juan Evangelista), Nuestro Padre Jesús Nazareno -con la Cruz a cuestas- (Real Cofradía de Jesús -Nazareno-), Tercio Romano del Santo Sepulcro, El Encuentro de Jesús y María en la Calle de la Amargura (Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón y Santísima Virgen del Amor Hermoso), La Caída (Cofradía de La Oración del Huerto y El Santo Sepulcro), Santa Verónica (Cofradía de la Santa Verónica), Jesús en el Calvario (Cofradía del Santísimo Cristo de la Agonía), Santísimo Cristo de la Expiración (Cofradía de San Pedro Apóstol), La Lanzada (Cofradía de La Samaritana), Santa María Magdalena (Hermandad de Santa María Magdalena), Santísimo Cristo del Consuelo (Cofradía del Santísimo Cristo del Consuelo, única hermandad donde desfilan penitentes de paisano) y Santísima Virgen de los Dolores (Cofradía de la Santísima Virgen de los Dolores), todos desfilando con sus respectivas Cofradías -con su estructura habitual- y bandas de música o agrupaciones musicales.

Singularidades y sugerencias: Comienza con esta procesión el día grande de Cieza, desde primera hora un continuo deambular de nazarenos, anderos y músicos nos anuncia que este día no es un día cualquiera; van hacia la 'Casa de los Santos' desde donde partirá esta procesión, participativa y con un peculiar lenguaje en el que la luz y el color contrastan con el drama representado en los pasos que cuentan el Camino de Jesús hasta el Calvario y su muerte en la Cruz. Sin duda la inmensa luminosidad del cielo ciezano de primavera (a poco que haya habido un poco de suerte con el tiempo), unido al sinfín de olores y fragancias que suben de la vega del río Segura y la suave brisa de la mañana primaveral, conforman en perfecta simbiosis el bálsamo idóneo para dulcificar el sufrimiento que las imágenes procesionales trasmiten al espectador, al que se recomienda que se disponga a contemplar el desfile en las calles más céntricas y populares de la ciudad, el Paseo o la Plaza de España, donde todos comparten con amigos y visitantes de esta irrepetible mañana. El nombre de 'penitente' le viene dado a este desfile por el hecho de que las personas que lo desean procesionan tras la imagen del Santísimo Cristo del Consuelo, devoción principal entre los ciezanos y estampa tradicionalísima del Viernes Santo, en señal de rogativa o de acción de gracias. Del mismo modo, y para ahondar en el carácter penitencial de esta mañana, algunos tercios de nazarenos portan cruces al hombro a imagen y semejanza de Jesucristo en su camino hacia el Gólgota. Imprescindible contemplar en cualquiera de los tramos de la 'carrera' una de las numerosas 'caracolas' que el Tercio Romano ejecuta esa mañana y que siempre levantan expectación en el público.

Dentro del espectacular patrimonio que esa mañana se pone en la calle, debe destacarse, por su extraordinaria calidad artística, las tres obras realizadas por José Hernández Navarro, el Encuentro de Jesús y María en la Calle de la Amargura, Jesús en el Calvario, y La Lanzada, y, en la estética más puramente salzillesca, el grupo de La Caída, acaso la mejor obra ciezana de Sánchez Lozano. Por otro lado, bien puede decirse que la luz de la mañana afila de forma portentosa la belleza de tres Imágenes que desfilan por segunda y última vez en la Semana Santa, como son la Santa Verónica, Nuestro Padre Jesús Nazareno y la Santísima Virgen de los Dolores, que alza su mirada desolada en el Paseo a un cielo intensamente azul recortado por la silueta inconfundible de la Atalaya.

El punto de mayor dramatismo del relato se alcanza, sin embargo, con el paso de más reciente incorporación, el Santísimo Cristo de la Expiración, de Yuste Navarro, de sublime categoría escultórica, que dibuja un último y desgarrador estertor antes de morir en el mediodía del Viernes Santo ciezano.


Fotografías de Manuel Carpio y Enrique Centeno.
© Junta de Hermandades Pasionarias de Cieza

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