Vía Crucis procesional del Cristo de la Sangre (2001)
Noche de Lunes Santo

"El Vía Crucis procesional del Cristo de la Sangre nos anticipa el terrible martirio al que, días más tarde, será sometido Jesús. En conjunto, el trono de Antonio Ibáñez y la imagen de Luis Álvarez Duarte, conforman un paso soberbio. Pero les animo a que se detengan en sus ojos, un su mirada perdida en el infinito, en la tristeza de su expresión y, al mismo tiempo, en su ternura. Su rostro nos vaticina el dolor que habrá de venir y la sangre derramada nos recuerda el poder salvífico de esta".

José Antonio Vergara Parra
Pregón de la Semana Santa de Cieza 2012

El concepto de procesión y el de acto litúrgico se entremezclan en una peculiar puesta en escena que se distingue por su solemnidad. Precedido de un grupo de rompimiento formado por tambores sordos, cruz guía y ciriales, desfila el tercio de nazarenos de la Hermandad de Santa María Magdalena, portando velas y precediendo al Paso del Santísimo Cristo de la Sangre, que acompañado de la multitud desfila al son de las marchas interpretadas por la banda de música. Cuando se alcanza cada uno de los lugares previstos para las estaciones (donde espera la cruz y los ciriales alzados), se detiene la música y comienza el rezo de la estación, finalizado el cual se reanuda el desfile, que va discurriendo majestuosamente por la 'carrera' hasta alcanzar de nuevo la Plaza Mayor, entrada ya la madrugada.

Hora de salida: 21:30h (Basílica de Nuestra Señora de la Asunción).
Hora de entrada: aproximadamente 1:00h (Basílica de Nuestra Señora de la Asunción).
Itinerario: Plaza Mayor, Cid, La Parra, Rincón de los Pinos, Pinos, Larga, Buitragos, San Sebastián, Esquina del Convento, Mesones, Cadenas, Barco, La Hoz y Plaza Mayor.
Orden de Procesión: estandarte de la Junta de Hermandades Pasionarias, grupo de rompimiento con tambores sordos, Hermandad de Santa María Magdalena, Paso del Santísimo Cristo de la Sangre, clero, banda de música y pueblo en general.

Singularidades y sugerencias: La propia naturaleza de la propuesta procesional de los 'magdalenos' ofrece la posibilidad de disfrutar de la noche de dos formas distintas. Es posible, de un lado, unirse desde el comienzo al nutrido grupo de fieles que sigue al Cristo en el rezo completo del Vía Crucis, cuya meditación, preparada por el párroco cada año, se imprime y distribuye entre el público. De otro, es posible asomarse al magno cortejo en algunos puntos para contemplar la procesión como tal, que preside la magnificencia del trono, espléndido trabajo en madera realizado por Ibáñez Valles, y sobre todo por una de las obras maestras del imaginero Álvarez Duarte, el Santísimo Cristo de la Sangre (obras ambas realizadas en Sevilla), imagen devocional en sentido propio que desarrolla en la calle un extraordinario potencial comunicativo. Aunque los tiempos del cortejo permiten al espectador asomarse a muy distintos puntos de la 'carrera' (cada uno con sus propios atractivos), por la solemnidad del desfile y las notables dimensiones del paso resulta particularmente edificante contemplarlo en la Plaza del Comisario, donde llega al poco de realizar su salida; y también a su recogida, ya de madrugada, donde la Plaza Mayor es testigo del buen hacer de los anderos dando la vuelta al trono para su entrada en la Basílica de Nuesta Señora de la Asunción, una maniobra llevada a cabo con una solemnidad que ejemplifica la mejor de las simbiosis entre la música procesional y el tradicional paso ciezano.


Fotografías de Manuel Carpio y Enrique Centeno.
© Junta de Hermandades Pasionarias de Cieza

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